lunes, julio 03, 2006


NO CHICOS!!! NO CHICOS!!! NO CHICOS!!! NO CHICOS!!! NO CHICOS!!!.


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Encuentro tras mi divorcio

Cuando recibí la carta, no sentí nada en especial, nada más de ver el membrete me recordó a mis años de juventud cuando las notas llegaban a casa en el mismo sobre que hoy me invitaba a una reunión de ex alumnos del colegio salesiano al que acudí. Cuando la abrí estaba sentada en la cocina mientras esperaba a que la cafetera me avisase de que mi rutinario momento de relax empezaba, así habría siempre el correo generalmente del banco casi en exclusiva se podía decir, aunque desde un par de años atrás también de mi abogado, aunque ya las mínimas, hacia ya un año que acababa de separarme de mi marido, un cabrón en el fondo, todavía coleaban flecos sobre la asignación mensual de Dani, (su hijo, como a el le gusta decir como si yo no lo hubiera llevado 9 meses dentro) algunos papeles de la casa y todo eso, pero a lo importante.

La abrí asustada y vi a mi padre sentado en su butaca del cuarto de estar esperando a que yo le acercase el mismo sobre que hoy tenia en mis manos, esperaba y no decía nada, lo abría con cuidado, como si el sobre valiese un montón de dinero y reflexionaba sobre mis notas, las leía con mimo, como buscando algún detalle que a el resto del mundo (ósea mi pobre madre) se le escapaba. Al principio no me lo creía, la mire por delante y por detrás, a trasluz, la mire como hacia mi padre buscando señales, hay cosas que son de genes, la mire incrédula y luego la tire al contenedorcillo que tenía para reciclar papel. Durante días la veía, no quería pero la veía, en el fondo me interesaba, hoy vivía en Madrid lejos del pueblo de mis padres y su agónico yugo, a Dani también le vendría bien, lejos de mi pasado y del suyo ya que cuando me case con su padre vivimos en Tarragona, Me intrigaba ver a Silvia, mi mejor amiga en aquellos tiempos locos, Maria, Isabel, Arantza, Carlos, mi primer amor, Jorge, los de la panda en pocas palabras.

volví a ver la fecha era dentro de dos fines de semana, había algunos actos protocolarios y luego una comida en un restaurante del pueblo, comencé a darle vueltas, quizás había llegado el momento que Dani volviese a ver a sus abuelos, y yo aprovechase para ver antiguas compañeras, así que en un momento de euforia llame para confirmar, se me quito el peso que llevaba en el estomago aunque pronto volvió el miedo y los remordimientos, volver a ver a mis padres tras el divorcio, y sobre todo como enfrentarme a mis antiguas compañeras de clase tras el hundimiento de mi vida personal, aunque podría echarme flores sobre mi carrera como periodista, aunque no tenia ninguna gana. Dani no estaba muy ilusionado con el viaje, no es tonto, llevaba echando pestes sobre mis padres tras el divorcio, (que mal se habían portado), y ahora le quería vender la moto de lo bonito que es el termino donde nací, la tranquilidad del pueblo, y los años que llevaba sin ver a sus abuelos, pero no colaba, al final le dije que pensaba aprovechar el fin de semana para acudir a una reunión de ex alumnos, protesto por la manipulación y cuando negociamos un poco mas de paga la cosa se calmo, el viaje en el fondo fue tranquilo, no recordaba el placer de conducir durante un rato sin que mi ex marido que estuviera corrigiendo todo el rato, desde la separación solo conducía para ir a la redacción, tampoco recordaba la belleza de la tierra donde nací, sus campos abiertos, en plena ebullición, sus colores tierra, verde, amarilla, esa mezcolanza que a veces te recuerda tu pasado.

Cuando llegue al pueblo de mis padres, la recepción fue fría, mi madre estaba encantada pero aun coleaban sus comentarios cuando la separación, hay que entenderlos son de su generación me recordaba mientras sacaba las maletas del coche, mi padre en cambio se seguía sentido de razones y eso era lo que mas me dolía. Llegamos el viernes y hasta el sábado no tenia nada que hacer así tras instalarme me fui con mi madre y Dani a enseñarle el pueblo, Dani iba a su aire por delante paseando, sabia que lo tenia que hacer, en casa del abuelo no había playstation, Yo estaba por detrás hablando con mi madre, durante mucho rato hubo silencio, preguntas cortas y respuestas escuetas, al final llegamos al meollo lo que a las dos nos dolía, la separación, me gusto oírla, lo necesitaba, me dijo que me veía mas alegre, con mas vida, nos recordamos reproches mutuos, al final nos reunimos en un abrazo sentido, le pregunte por Papa, -ya sabes como es el-, siempre quiso un hijo, no pregunte mas, me valía con saber que mi madre me apoyaba. De momento.

Me desperté pronto, estaba nerviosa me duche pronto y baje a desayunar mi madre estaba ay, esperando para que desayunase, mi padre como siempre en el campo, se había llevado a Dani y las dos estábamos solas, hablamos un poco de todo, el reencuentro de ayer estuvo muy bien, me pidió que hasta me quedara una temporada, aunque no estaba para tonterías ahora, tenia que montarme una armadura para que la separación de mi marido no me hundiese. Cuando llegue a la ultima calle, tras rodear la esquina hay estaba mi colegio salesiano, me quede ahí, a oscuras nerviosa como yo sola, si hubiera robado un banco estaría mas tranquila me dije para mi misma, Respire hondo, de una sola calada llenando mis pulmones de aire puro, aire del pueblo, esa conjunción de olores que hacen del campo ese lugar ensoñador, todo eso entro en mis pulmones, así con los ojos cerrados y los pulmones llenos torcí la esquina y me acerque al portón principal. Dentro había una pancarta anunciando la reunión de ex alumnos, con una flecha en dirección al antiguo gimnasio, cuando estuve en la mismísima puerta, estaba decidida a marcharme, cuando al darme la vuelta vi que venían a lo lejos por el mismo sitio que yo, una pareja, ante el echo de que serian de mi clase entre corriendo en el gimnasio.

Al principio me sentí rara, esto no esta montado para el individuo solitario, todo el mundo estaba en corros y no conocía a nadie, estaba en la puerta, con el bolso entre mis manos como esperando a que me sacaran a bailar, había al fondo una mesa con algo que picar, no se el rato que estuve ahí, quizás dos minutos o igual media hora, se que se me hizo eterno, no se lo que esperaba pero en un momento vi una mano que se agitaba a lo lejos, nada decía que fuese para mi, pero yo sabia que me estaban saludando, un calvo no me dejaba ver la cara de quien manejaba con tanta soltura ese pequeño brazo, al fin la cara redondita de una chica que me recordaba a alguien, me sonreía y comencé a acercarme aun no muy segura de lo que estaba pasando, al dar los tres primeros pasos, la reconocí, era Silvia, la mismísima Silvia, comencé a avanzar mas deprisa, estaba eufórica, cuando llegue hasta a ella me abrace a ella como si fuese un naufrago y ella un trozo del casco, Creo que la desconcerté con ese abrazo pero lo necesitaba, estuvimos hablando un rato y luego nos acercamos hasta el grupito de donde salía ella, ahí estaba Arantza y su novio (que no marido, como dijo ella), Maria, Isabel y los maridos de ambas, jorge y su novia, y estaba Carlos con su Novio lo cual me pareció extraño por ser mi primer novio, pero estaba bien ya que desde hace mucho tiempo lo sabíamos aunque seria revelador para el, y muy rebelde aparecer en un colegio de curas con su novio, hable bastante con ellos, el novio de Carlos era también periodista.

En la comida todos nos íbamos a sentar juntos, yo fui andando desde el colegio, junto a Silvia hablamos sobre mi divorcio y sobre lo majico que era su marido, hablamos de lo que es envejecer, los sueños que teníamos, lo distinto de la ciudad, etc.… Ella se había casado con un campesino, más bien terrateniente del pueblo, mayor que nosotras, cuando yo vivía en el pueblo era bastante chulo, no me caía bien, me echo varias veces los tejos, en los bailes del pueblo. Antonio iba a venir a la comida. Allí estaba en la puerta del restaurante, era campuzo campuzo, estaba moreno del campo, con una camisa abierta en los botones superiores y con los músculos del trabajo duro a punto de salir, nos saludamos y entramos al comedor, la comida estuvo bien, Silvia me contó que era profesora y que de ella había salido la organización de todo esto, la verdad es que hablamos de todo, fue interesante ver como crece la gente, verlos desde la distancia, yo mas que participar intentaba recordar lo que antes defendíamos y lo que ahora se decía encima de una mesa, desde acciones de inversión que se aconsejaron hasta las ultimas vacaciones de Maria, el vino diluía los comentarios mas serios en una conversación amena, la gente se comenzó a cansarse y algunas se levantaron para ver a otras compañeras, los chicos también salieron afuera a echar el puro de costumbre, al final en la mesa nos quedamos el novio de Carlos, Silvia y yo, pronto el novio de Carlos se canso de banalizar y sin hacer ruido nos dejo solas, la conversación fluya de un lado a otro con facilidad, levantábamos el vidrio con mas facilidad que costumbre, se notaba que no estábamos poniendo un poco borrachas.

Al rato se nos comunico que habría baile, habían conseguido una orquesta que tocaba las canciones de antaño, fuimos como antes en plan pandilla a bailar, la verdad es que me trajo muchos recuerdos, baile hasta con Antonio, que se me apretó bastante mas de lo que se debería, llevaba sin estar en el pueblo unos 10 años. Pronto nos cansamos, el vino de antes nos paso factura y la gente empezó a retirarse, quedamos para mañana en echar un café en el bar de siempre para despedirnos, la cosa fue retrasar lo inevitable, al final Silvi su marido y yo estábamos allí, en un momento cuando comenzó a sonar una de nuestras canciones Silvia me cojio de la mano y me arrastro hasta la pista de baile, Antonio entendió que no era su generación y se fue a dar de cenar a los cerdos. Cerramos el baile como antaño, las mas golfas, hasta salude a gente que no había caído antes, volví a ver al calvo de antes, era mariano el jevi del pueblo quien le ha visto y quien le ve, pensé. Las dos retiramos visiblemente borrachas, vamos como antaño. Silvia me dijo que tenia una botella de ron bueno en casa y que esto no había acabado, a mi me dio apuro, pensé en los dos hijos, en Antonio, me dio cosa y se lo dije, ella sonrió y no dijo nada fuimos hacia su casa y cojimos la botella de ron, unas coca colas, vasos hielos, ella hacia todo, yo me sentía rara, ella me decía que no me preocupase que ahora que tenia libertad aprovechase que esto a ella le iba a salir caro, y se reía, a mi me hacia gracia, ver a Silvia borracha buscando por los cajones algo donde llevar los hielos, casi se le salían las enormes tetas de la camisa que llevaba, se lo comente, y se empezó a reír.

Cuando teníamos todo, yo no sabia lo que pasaba, ella me llevo hasta un viejo todo terreno y nos marchamos, le pregunte hacia donde pero ella no dijo nada, puso la radio y comenzó a tatarear la canción que llevaba, eran the cure, nos encantaban the cure, así que comenzamos a cantar como salvajes mientras el coche cogia rumbo hacia algún lugar del campo. Pronto reconocí el lugar, solíamos ir cuando éramos pequeñas, aquí había magreado yo bastante, también perdí mi virginidad, nada mas bajar del coche lo recordé y se lo dije, ella empezó a reírse, y me dijo que ya lo sabia, aunque yo no se lo había dicho a nadie, la mire como diciendo, no puede ser, y ella reconoció que aquella tarde me siguió. Bajamos al pequeño terreno de comunal escondido entre los matorrales de maleza, apartando con un palo los matorrales que ya conocíamos como el paso, ella bajaba con todo en la mano, yo abría camino, cuando lo vi, todo estaba igual, el nogal centenario, la piedra de los amores como le decíamos, allí nos pusimos uno rones con bien de coca cola y se hizo el silencio.

Yo me apoye en la roca de los amores, dándole sorbos y recordando lo que me dolió todo aquello y como me engaño aquel carbón, lo recordaba con gusto toda mujer sabe que hay que pasar por eso para llegar a disfrutar, Silvia estaba tonteando con el árbol, intentado subir, y decía incoherencias, me acerque hacia ella para que se dejase tonterías, se quedo abrazada a mi, estaba borracha, sus labios estaban a unos milímetros de los míos, de pronto sin avisar me beso, fue algo causal o intencionado no los se, algo se disparaba en mi interior, hace años que nadie me besaba así, con amor, ese beso fue con amor, la mire a los ojos, estaba borracha pero me había besado. La deje en el suelo y me asuste, decía incoherencias, cosas del pasado y movía su vaso de cubata de lado a lado dispersando todo el líquido por todo su hermoso traje. Me asuste y recogí todo en el coche, me la eche al hombro como pude, ella decía no, no, no, pero me la conseguí arrastrar hasta el coche, la monte donde yo había ido antes y conduje por los mismos caminos, ella se durmió mientras decía no, no, no… aparque el coche al lado de su casa y me fui corriendo, como si la hubiese asesinado.

Llegue a mi casa exhausta, mi madre me esperaba en la cocina, mas que esperarme esperaba la vida limpiando alubias verdes, me despedí para irme a la cama, olía a alcohol, le conté tres cosas y con la excusa del cansancio me fui a la cama, pero estaba excitada, eso me trastoco, solo un beso y mis neuronas estaban locas, no lo entendía Silvia, le había besado mil veces en nuestra juventud, una vez hasta nos tocamos los pezones la una a la otra, pero esto no era normal. No se cuando me dormí, apague todos los relojes. Cuando me desperté tenia algo de resaca pero los remordimientos me estaban poniendo nerviosa, me duche con agua fría y desperté a Daniel, le dije que nos íbamos a ir pronto ya que me habían llamado de la redacción, era mentira pero solo quería salir, baje a desayunar mi padre estaba hay, esperaba a Daniel, cuando los dos se enteraron que nos teníamos que ir se enojaron conmigo, al final conseguí que dejase de patalear proponiéndole que en vacaciones de verano las pasase con su abuelo, eso compuso a los dos, mi padre me dio un beso y me despidió con ternura, y a Daniel le dijo, hasta el mes que viene chavalote, en ese momento entendí lo que mi padre siempre había deseado un hijo, no lo culpe por ello.

El viaje de vuelta a casa fue un monologo de Daniel, me contó lo que había echo, lo que iba a hacer, y un montón de cosas sin mayor interés y orden que el de un niño de 10 años excitado por descubrir sus raíces. Mi vida continuo normal, solía recordar el beso de vez en cuando, pero me volqué en mi trabajo y hasta me ofrecieron presentar los informativos del medio día, una parte, a medias con alguien, pero la verdad yo soy de investigación y renuncie, algunos dicen que estoy loca, yo pienso que el jefe quería ligar conmigo y fue una forma como cualquier otra de, no toques mi vida por favor. Día a los seis meses o así, estaba sola en casa era de mañana, no entraba hasta la tarde, aprovechaba para hacer una limpieza general en casa, Dani en el colegio, en el fondo era mi momento de relax, llamaron a la puerta, yo estaba con los the cure a tope y pasando el aspirador, la verdad es que me costo bastante oír el timbre, para cuando abrí la puerta, vi la espalda de una mujer, cuando se volvió, vi que era Silvia, estaba ahí en el rellano de mi casa, yo en la puerta con unas pintas de chacha que daba risa, nos miramos no sabia que decir pero me alegre de verla ella comenzó a intentar decir algo, yo no se por que pero la bese, aun no se como eso salio de mi.

Ella se sorprendió, no lo esperaba, creo que llevaba toda una retahíla de tópicos para pedirme perdón pensaba que yo estaba enfadada y eso la confundió, la verdad es que yo no había echo nada por evitarlo, pero no tenia claro lo que tenia de aclarar aun no sabia muy bien lo que había pasado, paso hacia delante y cuando cerramos la puerta se avanlazo sobre mi, me beso apasionadamente, metiéndome la lengua con la brutalidad del deseo, la recibí con extrañeza pero pronto me amolde, me estaba gustando así que cerré los ojos y me deje llevar. No nos habíamos dicho ni una palabra, el silencio era nuestro cómplice, sonaba the cure en los altavoces de mi mini cadena y sus manos buscaban mis pezones necesidad, buscaba como si fuese la ultima vez que lo podría hacer, su lengua entraba y salía al compás de la música mis manos se enrollaron con su melena en un baile que no entendí, decidí separarme y mirarla a los ojos, estaba excitada y yo también, la cogí de la mano y sin decir nada la lleve a mi dormitorio, ningún hombre había conseguido romper el su maleficio y una ex compañera de estudios estaba a punto de llevarme a los placeres carnales mas locos de toda mi historia sexual, la lleve despacio convenciéndome de que estaba bien darse placer entre dos personas que quieren, no quería mirarla.

Cuando llegamos, las dos nos sentamos en el borde de la cama, nos miramos, sujetándonos las manos, nos echamos en la cama y comenzamos a besarnos despacio, sin prisas, sin la excitación del no se que de antes, nos fuimos deslizando la ropa la una a la otra, hasta que las dos desnudas, apretadas comenzamos a amarnos, ella comenzó a besarme el cuello, empezó a volverme loca de pasión, rozaba mis pezones con los suyos, hasta que se pusieron erectos, locos, los comenzó a chupar como una loca, de uno a otro, yo con los ojos cerrados solo sentía miles de endorfinas en mi cerebro, le pasaba mis manos por su espalda, pronto, sentí un dedo en mi vagina, así de improviso, de repente todo salto, algo que hacia mucho que pensaba que estaba muerto resucito, allí, sentí como poco a poco entraba en mi fuerte, como todo se mojaba por momentos y la excitación hacia correrme, aquello era agradable, muy agradable, sentí un paz interior increíble, me beso con ternura y me dijo algo al oído, acto seguido metió su cabeza en mis entrañas y con su lengua comenzó a hacerme sentir mujer, algo que mi marido y anteriores novios nunca hicieron bien.

Me pregunte la experiencia que tendría en todo esto Silvia, pero pronto todas las estupideces dieron paso a la locura y frenesí de las endorfinas, me retorcía sobre mi propio cuerpo, el placer que estaba saliendo de ese agujero negro iba directo a mi cerebro y de ahí a todo mi cuerpo, recuerdo que correrme fue toda una liberación de olor a sexo y sudor guardado a cal y canto durante demasiado tiempo, Silvia salio de mis bajos bañada con mis jugos, estaba hermosa, nunca me había fijado en un mujer así, para mi Afrodita era Silvia. Se acerco a mi despacio y con recelo, aun no había oído su voz desde su interrupción hace un rato, yo la bese con deseo, deseo de mas, deseo de mi propio cuerpo, le retire todos mis jugos de un lenguetazo, ella se puso de pie frente a mi, juro que era afrodita, con su melena pelirroja despeinada y unos labios eternamente sonrojados de dar amor, la volví a besar y la tumbe en la cama, succioné sus pezones con amor, despacio, hasta volverlos a poner erectos, bese cada palmo de su cuerpo, despacio, desde los dedos de los pies hasta las costillas, desde sus rodillas a los omóplatos, pronto vi que un centro de placer me llamaba, la mire y vi sus ojos llenos de belleza y placer, pronto acerque la yema de mis dedos a su clítoris, fue algo electrificante, algo impropio pero que me esta volviendo loca, comencé despacio a tocar su clítoris humedeciendo mis dedos, notaba como Silvia se excitaba, cada vez mas pronto pose la punta de mi lengua en su raja, recogí su olor, sabor en estado máximo, comencé a meterle dos dedos y a succionar su clítoris con paciencia, con cariño, hasta estuve toqueteándome un poco yo también, estaba excitada como nunca, Silvia se corrió en mi cara como un descaso, resoplo como algo que llevaba dentro mucho tiempo, me acerque a su cara y nos fundimos en un abrazo, nuestros clítoris se buscaron como dos imanes, pronto lo juntamos y comenzamos a movernos, primero despacio y luego con gusto, hasta llegar al mas allá.

Al final estaba agotada y satisfecha, solo pude decir, a mi también me hubiera gustado que hubieras estado en la piedra del amor mi primera vez

Amantes

Kelly se quedó casi paralizada, no sabia como reaccionar. Acababa de ver su primera película porno y las sensaciones que había tenido la habían dejado extasiada, pero tenia muy claro lo que había hecho y como lo había hecho. Cuando su hermano se fue a jugar el partido de fútbol de cada sábado, entró en su habitación, abrió el armario y cogió la primera cinta del montón. Todas las cajas eran iguales, negras, sin carátula, tan solo las diferenciaba un numero en la parte de atrás.

Le pareció que la primera era más segura al no tener que mover ninguna para devolverla a su sitio original. Se sentó en el sofá, cerró las cortinas y puso el video en marcha. Cuando empezó a sonar la música, bajó el volumen hasta casi no oírla, y las imágenes comenzaron a precipitarse. Había visto alguna vez fotografías de hombres desnudos en casa de amigas suyas, pero era la primera vez que lo iba a ver en movimiento, y eso, a sus diecuicho años, la turbaba un poco. Como comprobó al poco tiempo, la película carecía prácticamente de argumento y en un par de minutos vio la primera mamada, luego un sesenta y nueve, luego los vio follar en diferentes posturas y finalmente la corrida. En ese momento algo se removió en su interior y el calor la inundó. En la siguiente escena había una chica de rodillas en el suelo y les hacia una mamada a dos tíos, luego, sentada encima de uno de ellos seguía chupando del otro.

Ellos la sobaban todo el cuerpo, la penetraban con sus pollas y con sus dedos, gemían los tres, se movían con desenfreno y las manos inocentes de Kelly se comenzaban a despertar y tímidamente rozaban sus tiernos pechos. Lentamente esas caricias fueron distribuyéndose por el resto de su cuerpo y un escalofrió la recorrió la espalda cuando su mano derecha rozó por primera vez su coñito. Según avanzaba la película, la chica sentía como le estorbaba la ropa, comenzó por subirse la falda y meter las manos por el pequeño escote de su suéter, pero en pocos minutos se deshizo del suéter y sus braguitas estaban en sus tobillos. Torpes pero impacientes sus dedos intentaban extraer sensaciones desconocidas de su entrepierna a la vez que sus retinas iban recibiendo tanta información sexual como podían. De repente, en la pantalla apareció un primer plano del coño de una chica mientras esta se masturbaba.

Kelly comenzó a imitarla, mirándose su propio sexo y comenzó a sentir placer de verdad. Hábilmente recorría sus labios exteriores, los interiores, buscaba el clítoris, y cuando lo encontraba, lo masajeaba con delicadeza. El vello pubico comenzaba a poblar sus ingles y los alrededores del coño y comparando su sexo con el de las chicas de la película comprendió que la depilación de las piernas debía extenderse a esa parte. Algún tiempo después averiguaría que lo que sintió después de pegarse una buena sesión de dedos en su coño se llamaba orgasmo, pero en ese momento casi se queda si respiración, su vientre se contrajo, miró al techo arqueando la espalda y soltó un leve gemido que a ella le pareció un grito que habían oído todos sus vecinos. Cuando acabó la cinta y recuperó la compostura, subió a la habitación de su hermano y cogió la siguiente película. La comenzó a ver, se desnudó del todo y ahora que ya sabía lo que iba a sentir simplemente se concentró en mejorar la forma de hacerlo.

Observó con más detenimiento lo que hacían los chicos a las chicas, imitaba las posturas de ellas y se esforzaba por hacer con sus manos lo que ellas hacían. Su temperatura interior aumentaba cada vez más, sus manos se movían cada vez más deprisa y sus dedos eran ya expertos exploradores en su vulva. Una de las veces que acercó sus dedos a la entrada de su vagina intentó que entrasen un poco más, primero uno, despacio, la punta y luego un poco más. Se tocaba las tetas con la otra mano y se mordía el labio inferior. No siguió hacia adentro por el miedo que tenia a desvirgarse y tuvo que conformarse con lo que hacia, pero el placer que se proporcionaba era mayor cada vez. Dos orgasmos más antes de que la película acabase dieron por concluida la sesión de auto-sexo.

Esperó con impaciencia al sábado siguiente y cuando por fin llegó se preparó para repetir la sesión del sábado anterior, pero esta vez incluiría algo más a la diversión. Durante la semana había hablado con sus amigas de lo que había hecho y una le dijo que ella utilizaba un pequeño pepino para jugar en su coñito, y que lo pasaba realmente bien. Kelly se propuso imitarla, pero además invitó a Sarah, su mejor amiga para hacerlo juntas. Sarah era de su misma edad y accedió a acompañarla por que ella ya había estado en otra situación igual con una amiga el verano anterior.

Lo prepararon todo y cuando el hermano de Kelly se fue, subieron y cogieron una película del armario. Según avanzaba la cinta las chicas se fueron animando y poco a poco se desvistieron. Kelly se quedó impresionada con el tamaño de los pechos de su amiga, que para tener quince años ya usaba una noventa de sujetador, miró con atención esas tetas y se rieron mucho cuando agarró una para compararlas con las suyas. Estaban muy calientes, se masturbaban y prácticamente ni se hablaban hasta que Sarah la propuso jugar con los pepinos. Cogió el suyo y lo acercó al coño de Kelly, que abrió sus piernas y la dejó hacer. Sarah se arrodillo delante de su amiga y con suavidad jugó con la punta y lo metió un par de centímetros. Esto fue suficiente para provocar el orgasmo en Kelly, que se ofreció para hacérselo a ella. Cambiaron de posición y en vez de usar el pepino usó sus dedos, jugó con ellos, los metió lentamente en el interior de su amiga y comenzó a moverlos.

El pecho de Sarah se movía agitado por la respiración de la chica, los dedos de sus manos se afanaban en apretar los pezones, y la lengua recorría nerviosa los labios humedeciéndolos. Kelly aceleraba le ritmo de sus dedos pero teniendo cuidado de no meterlos mucho para no hacerla daño, y así siguió hasta que su amiga se retorció gimiendo y sintiendo un orgasmo que la dejó exhausta. Las chicas se miraron, se besaron levemente en los labios y continuaron viendo la película que estaba a punto de acabar. Varias veces han repetido la escena, ampliando los juegos y atreviéndose a más cada vez. Las sensaciones pasaron a un nivel superior cuando se atrevieron a usar sus bocas para dar placer. Los mordiscos en los pezones dejaron paso a unas lenguas juguetonas que hacían temblar a quien las recibía en su coñito, y así, poco a poco convirtieron sus juegos en una relación lesbica.

Años más tarde siguen juntas, forman una estable pareja que de vez en cuando ha tenido experiencias con hombres, pero eso ya es otra historia.

Secretos de amigas

Esta historia ocurrio ya hace un tiempo, sucedió cuando yo tenia tan solo 18 años en que aun era virgen y no conocia nada de nad las relaciones sexuales, con lo cual ya ha pasado quince largos años;

lo ocurrido sucedió cuando recien comenzaba a cursar el año lectivo en el colegio privado, como siempre yo concurria con mi pollerita de corto tamaño tebleada a cuadros y mi camisa blanca casi traslucida con una cinta azul al cuello como corbata. Como le decia iba de camino al colegia cuando a tan solo cinco cuadras en contre a Karem, es una compañera de curso con la cual tengo mucha confianza ya que eramos amigas desde muy pequeñas, nos saludamos...

*Cómo estas hoy Yamis?-. Es asi como ella me llamaba

*Bien por ahora tan solo un poco dormida; y vos? Ya cortaste con Juan-. Ya llevaba de novio casi dos años

*No, aun no, pero mejor te cuento despues,si?

*Dale, no hay problema, entramos?

Al ingresar al colegio nos encontramos con las demas compañeras; nos saludamos e ingresamos al aula; a mitad de la mañana despues de varias materias y en uno de los recreos me dirijo al baño ya que me habia aguantado demasiado para no salir de clase; al entrar me percato de que no habia nadie ya que todas las entradas de los sanitarios estaban abiertas, decidi entrar al ultimo asi nadie me molestaria; entro, me levanto la pollera, me bajo la tanguita, es azul con vuelitos que suelo usar para los primeros dias, me siento y empiezo a orinar, termino me paro y en el momento que me estoy secando con un trozo de papel, escucho ruido, escucho como que alguien entra chocandose la puerta, me suba la tanguita y me acomodo la pollera, en eso escucho un grito que apenas se haci notar, era un gemido!; abro lentamente el picaporte de la puerta del sanitario para no producir ruido y aun más lentamente abro la puerta; me azomo para ver que ocurria y no veo a nadie pero los gemidos se hacian escuchar, entonces me doy cuenta de que viene de uno de los sanitarios, la cual esta la puerta un poco entre abierta.

la curiosidad me mataba queria saber que estaba pasando, quien era, pero no me animaba a ver; en eso que estaba parada delante de la puerta el cual guardaba una gran intriga para mi en pezo a abrise suavemente, retrocedi unos paso hacia atrás pero no me fui, cuando se abrio del todo no podia creer lo que veia; era Karem que estaba sentada en el sanitario masturbandose con su bombacha tan sola colgada de una de su pierna, ella estaba sentada bien atrás del sanitario el cual le permitia tener espacio para apoyar sus pies en el borde, ambas piernas estaban bien abiertas, con su mano izquierda se esta acoriciando los pechos los cuales habia dejado al descubierto tan solo desprendiendo unaso botones de su camisa, con la otra mano se estaba metiendo algo en su conchita bien rasurada; comoestaba con los ojos cerrados no se ido cuenta de que la estaba obsevando, despues de unos segundos abrio los ojos me miro y de un salto se paro y se acomodo la pollera, y guardo sus pechos, pero aunasi quedo con la bombacha por el piso y con un palo de goma en la mano, y me pregunta...

*Que haces ahí? Hace mucho que estas parada mirandome?-.

*Yo ya estaba aca adentro cuando vos entraste-.

*Es decir que me estabas observando desde el principio?-. *No, solo te oia recien empeze a observarte-.

*Que estabas haciendo?-. le pregunte

*Me estaba , me estaba, estaba jugando...-.

*Jugando, te esabas tocando ahí-.

*Que vos nunca te masturbaste? No, he oido hablar de eso en clase de sexologia pero nunca me anime-.

*Nunca te masturbaste, pero sabes como hacerlo?-.

*No,que es eso que tienes ahí?-.

*Esto se llama consolador, quieres que te enseñe?-.

Sin poder responderle me tomo de la mano y me introdujo dentro del sanitario, yo estaba inmovil, no sabia que hacer, si salir corriendo o tan solo quedarme..

*No tengas miedo-. Me dijo... Solo dejate llevar-.

Se me acerco y me beso muy tiernamente en los labios al cual no podia responder por que no podia moverme, me ese beso me hizo estremecer, sus manos me acariciaron lentamente mi rostro, y empezo lsuavemente a bajar por mi cuerpo, rozo mis pecho, rozo fuertemente mis pezonas ya punteagudos por la excitación, hasta llegar hasta mi entre pierna, levanto mi pollera y con ambas manos fue bajando mi tanguita hasta sacarmela por completo, volvio a pararse y me volvio a besar al cual esta vez si respondi con mucha pasion, empeze a sentir su lengua tocar la mia, de repente senti su mano en mi concha, me acariciaba lentamente los labios, recorriendolo hasta que localizo mi clitoris con el cual comenzo a jugar haciendole circulitos alrededor; Luego de untiempo sin dejarme de besar, inmtrodujo suavemente un dedo en mi rajadura, el que al hacerlo me produjo un pequeño dolor pero a la vez me sastifacia mucho, sus movimiento empezaron a acelerarse mas y mas hasta que con mis manos tome las de ellas y empujaba para que se metiera aun mas, entonces me dijo...

*Ya estas lista-.

*Lista para que?-. le pregunte

*Sientate en el sanitario, ponte como me viste a mi-.

Ella se arrodillo frente a mi y me volvio a besar en la boca, se alejo y se agacho, al sentir su lengua calentita sobre mi labios vaginales no pude hacer mas que cerrar los ojos, mi cuerpo empezo a moverse sin que yo pudiera evitar o dejar de hacerlo, en eso que habia tomado un poco de velocidad con su lengua se detiene, y siento su aliento sobre mi cara y escucho que me dice al oido... No tengas miedo, solo confia en mi-. En eso siento que una puntita grande pasa por medio de mis labios, y abro los ojos enseguida, karem estaba pasando su juguete por mi concha sin introducirlo, eso me excitaba mucho y no le empedi de que siguiera, al contrario la mire a los ojos directamente con una mirada llena de placer, ella mirandome directamente me intridujo de una casi todo su juguete, el cual me produjo un gran dolor cuando me lo iba metiendo pero luego adentro senti mucho placer el cual explese con ungemido que pense que lo habian escuchado hasta afuera, ella intento sacarlo pero yo tome su mano y lo volvi a meter, y asi empeze a jugar yo tambien metiendolo y sacandolo, ella saca su mano y me deja que lo haga sola, despues de un rato me dice que me detenga; se me para adelente mio se levanta la pollera, se da vuelta y apenas inclinandose toma la otra punta del cpnsolador y se lo mete por su concha, como no podia tener mucho equilibrio apoya sus manos, ambas en mi rodilla.

yo al verla como se le metia en su concha me calentaba y mucho entonces sin que me diga ni una palabra tome el juguete con las dos manos y empeze a realizar un movimiento de bombeo el cual cuando sali de mi se metia en ella, al principio fui despacio por que no sabia como seguir pero le tome el ritmo y asi tome mas velocidad, la sensacion era hermosa, ella empezo a moverse tomando aun mas velocidad velocidad que yo ya habia agarrado, era por estar muy cerca de una explosion, cada vez mas rapido, cada vez mas fuerte, luego de unos segundos karem se detiene pero sentandose casi encima mio metiendose lo mas que podia el consolador, yo en cambio seguia con el movimiento, por casi 20 segundo hasta que senti como un flujo caia por mi mano y venia de karem, era su orgasmo que habia largado al sertir ese jugo no aguente mas y llegue al punto de explosion que solo lo podia detener metiendome mas el juguete de mi amiga, las dos quedamos esuasta y con mucho calor; nos paramos nos acomodamos la ropa, karem guardo el utensillo que habiamos usado para matarnos de placer, me besa y dice...

*Te gusto-.

*Si, me encanto-.

*Me alegro, a mi tambien me gusto, ademas hacia mucho que deseaba hacer esto contigo-.Su con fesion me sorprendio...

*En serio?-. le digo

*Si, y espero que esto no haga cambiar nuestra relacion de amigas-.

*Creo que ya cambio-. Ella me mira con una mirada de tristeza sin pensar ni esperar lo que le iba yo a decir...

*Quieres venir a pasar la noche a mi casa-.sonmriendo la miro y leguiño el ojo diciendole

*Acuerdate que tenemos que estudiar-.

Ella me abraza me besa y asi termina mi primera maturbacion y la primera relacion lesbica que tuve. Hoy en dia con karem seguimos siendo amigas, yo estoy casada, ella tambien pero con un hijo; y de vez en cuando tenemos nuestros encuentros de amigas cuando nuestros marido se van a la cancha y el nene duerme nosotras volvemos a sentirno caliente y deseosa de placer, lo cual los hombres no pueden hacernos llegar, esto es nuestro secretos de amigas...

Espero que lo hayan disfrutado este relato que realmente sucedió asi sino preguntelen a su mejeres sino tienen una buena amiga, y si guardan algun secreto, yo conozco mucho casos.

Amante en ruta

Esta historia, es una mezcla de realidad y fantasía, esto no es nada nuevo, es común que cualquier persona trate de enriquecer su vida valiéndose de la imaginación. Me llamo Clara tengo 30 años, y hace muchos años que tengo muy claro que solamente me siento segura y plena cuando comparto mi vida con una mujer.

Hace un tiempo escribí contando mi historia con Cristina, con ella compartí casi 2 años de una relación intensa pero que siempre se mantuvo algo escondida. Probablemente eso fue lo que nos agotó y por eso decidimos que cada una siguiera por su lado. Desde entonces (aproximadamente un año) estuve sola, tratando de recomponer mi vida y ahora que lo pienso seguramente esperando que Cristina volviera. Después que nos separamos hice algunos intentos para que volviera conmigo, pero solamente tuvimos algunas tardes de pasión que me hacían sentir en el cielo y después me dejaban sumida en la depresión.

Pero bueno este relato no tiene como objetivo que nadie se deprima, lo que si me gustaría es trasmitir que las cosas pueden mejorar si sabemos tener paciencia y estamos abiertas a todas las posibilidades que se nos presentan. No es fácil para una persona como yo, una lesbiana, enfrentar la vida en una sociedad con tantos prejuicios, yo vivo sola, mi familia me acepta tal como soy, y tengo muchos amigos y amigas en su mayoría heterosexuales con los que comparto mi vida. Puedo decir que tengo mi vida resuelta económicamente, tengo un buen trabajo, vivo en una casa cerca de la playa alejada del centro de la ciudad y por esto viajo todos los días casi 1 hora para llegar a trabajar.

Precisamente en esos largos viajes es que mi vida comenzó a cambiar, hace tres meses que tengo una compañera de viaje, se llama Sara y me gusta mucho. Comenzamos a conversar una mañana que me senté a su lado en el bus y a partir de ahí trabamos amistad. En una de esas charlas le dije que era lesbiana, le conté brevemente mi historia con Cristina y lo tomó con mucha naturalidad, lo cual me sorprendió bastante, pero el detalle que yo no conocía era que ella había tenido experiencias lésbicas aunque también le gustaban los hombres. La mañana que tuvimos esa charla, quedé muy esperanzada en que entre nosotras podría darse una relación, ese fué un día muy largo, las horas no pasaban nunca, yo quería volver a verla, necesitaba acercarme más, conocerla mejor.

Al otro día intercambiamos teléfonos y la invité a mi casa. La siguiente semana vino a casa, tomamos café, charlamos, le presté unos libros, ella sabía que yo quería algo más pero ese día no pasó nada. Me pareció muy apresurado avanzar ese día, yo no quería equivocarme, me gustaba mucho era bonita, inteligente, joven y yo siempre tuve problemas para comunicarme con gente joven. Siempre me resultó más fácil la comunicación con gente mayor (Cristina tenía 10 años más que yo) y Sara tenía 24 años era un desafío, mi hermoso e inesperado desafío.

No me preocupaba el sexo, porque mi cuerpo no era despreciable, ella era muy linda y a mi me gustaba experimentar, innovar, de manera que estaba segura de que podía excitarla, pero de todas formas me intimidaba que fuera más joven. Pasaron unos días más y yo estaba cada vez más entusiasmada, combinamos un día para ir al cine y cuando volvíamos la invité a pasar la noche en casa, en realidad fuí bastante directa: ...................

- ¿qué vas a hacer mañana?

- no sé tengo cosas que ordenar, todavía tengo uno de los libros que me prestaste para leer.

- yo quiero salir a caminar y en la tarde alquilaré una película.

- (mientras se reía) somos un par de aburridas...

- ( en ese momento ya no pude resistir y la besé) me gusta tu boca y me moría de ganas de besarte

- yo también quería que me besaras

- Vamos a mi casa, por favor!!!! Necesito tenerte desnuda en mi cama

- No puedo, es muy pronto

- por favor!!!! te deseo mucho, yo te voy a cuidar, dejame tocarte, dejame mirarte (y la besé otra vez) Ya no me dijo nada más en el resto del viaje, pero cuando llegamos a donde yo me bajaba, la tomé de la mano y sin decir nada se bajo conmigo. Teníamos que caminar unos 200 metros hasta llegar a mi casa, ya era tarde la volvía a besar, pero yo no quería llevar la voz cantante, quería compartir la pasión así que, le pedí que me dijera algo:

- ¿estás bien? Sara, decime algo, ¿querés estar conmigo?

- (me acarició los senos) sos tan linda!!!! hagamos el amor En ese momento, yo estaba tan excitada, se me aflojaron las piernas cuando me tocó los senos y no dejé que retirara su mano hasta que llegamos a mi casa. Cuando entramos tuve que contenerme para no desnudarla allí mismo, pero necesitaba que tuviéramos algo especial. Entonces nos besamos, nos acariciamos y me quitó la blusa me miró un momento que me pareció eterno y hasta me ruboricé. Esa mirada me hacía sentir indefensa, ella lo supo enseguida, se sentó en el sofá y me dijo que quería ver más, me costaba creer lo que estaba viviendo, que Sara supiera precisamente como excitarme: haciéndome sentir indefensa. Me paré frente a ella, y comencé a quitarme el brassier, luego la falda, ella me quitó la braga y me besó el vientre, luego me volvió a retirar y me dijo:

- dejame verte bien

- no entiendo ¿quieres encender otra luz?

- no amor, quiero que me ofrendes tu sexo

- espera, vamos al dormitorio, quiero quitarte la ropa, me muero por mamar tus senos Entonces fuimos al dormitorio nos besamos intensamente, sus manos me acariciaban la espalda , me apretaban la cola, sus dedos se escurrian por detrás y querían penetrarme el culo. En ese momento me retiré, nunca había tenido relaciones anales, no me gustaba. Ella comenzó a quitarse el pantalon mientras no desabotonaba su blusa, no llevaba sostén de manera que sus senos hermosos y erguidos eran míos. Nos acostamos y mamé sus senos hasta que me dijo que le hacía doler, se retiró de mi lado y nuevamente se quedó mirándome, entendí lo que quería, de manera que puse una almohada bajo mis caderas y abrí las piernas para que ella pudiera verme, mis flujos no cesaban, mi sexo estaba abierto frente a ella. Nuevamente me sentía entregada a una mujer y me sentía plena, yo le gustaba, ella me deseaba.

Mientras me miraba, jugaba con mis senos y comenzó a hablar de una forma que me aceleró el corazón: "Amor, te gusta estar conmigo?, estás tan mojada y tienes un perfume tan rico, que ya deseo comerte toda. Tus tetitas me fascinan, se te paran divinamente. Quiero cogerte, pero necesito algo para penetrarte, ¿tienes algún juguete?" Yo casi no podía hablar de la excitación, quería moverme pero el cuerpo no me respondía quería tocar su sexo y no podía, entonces le señale un cajon del mueble ella se levantó y yo quedé tendida sobre la cama, ella tomó el vibro lo lubricó primero con sus flujos y luego jugó en mi sexo hasta que me penetró y lo movía con gran habilidad hasta que me hizo gritar y gemir de gusto: "quítamelo, por favor dejame besarte, quiero darte placer, dejame cogerte Sara,,, me mueroooooo"

Pero Sara no me dejó darle placer esa noche, me dijo "estoy agotada, aunque tú no lo creas fue una noche muy placentera para mi, me excita mucho el dar placer, vamos a dormir y mañana seré tuya como quieras", se acostó a mi lado nos acariciamos y besamos hasta dormirnos. En la mañana me desperté antes que ella, me duché y fui a la cocina a preparar el desayuno. Volví al dormitorio y pretendí acariciar su sexo, pero ella me sintió y apretó las piernas, le rogué "anda eso no es justo, yo quiero tocarte, porque no te entregas a mis deseos, dejame darte los buenos días, cariño" y dicho esto ella abrió un poco sus piernas para que yo pudiera meter mi mano en el lugar más tibio y perfumado que puedan imaginar y besar sus labios. Nos dijimos cosas muy tiernas, fue un despertar increíble.

Desayunamos, salimos a caminar un rato, charlamos, pero ambas queríamos volver a casa. Ya de vuelta en casa, Sara me ofreció su sexo, me pidió que le hiciera el amor, se quitó la ropa se recostó en el sofá y me pidió que mirará su vagina, yo me incliné como si fuera a realizar un examen ginecológico y no pude creer: Sara era virgen!! Me explicó que en realidad solamente había tenido sexo oral, y cuando estuvo con un chico , nunca había consumado una relación sexual, tuvo penetraciones solamente anales. El hecho me perturbó bastante, solo sentí deseos de besarla, comenzamos a charlar, me costaba creer que la mujer que me había hecho gemir de placer la noche anterior fuera una virgen , que sí sabía de sexo pero que nunca había consumado una relación.

Su familia era muy conservadora y la aterraba la posibilidad de un embarazo, por eso con el chico con el que había estado de novia, solo mantenía relaciones anales. Ella pensó que yo la rechazaba y por un momento fue así, pero ella estaba ahí en mi sofá desnuda, ofreciendome su amor, ella me había regalado una noche como hacía tiempo no tenía, ella quería ser mi mujer. Estaba muy tensa, fuimos a la cama y nos besamos, mamé sus pezones esta vez con más cuidado que la noche anterior mientras la masturbaba, besé su cuerpo entero y hasta que ella me rogó que la chupara. Separé sus piernas y me instalé en su sexo totalmente mojado, ella no dejaba de moverse, su sexo se pegaba a mi cara, besé, lamí y chupé aquella concha fabulosa hasta que ella no pudo más. La dejé respirar unos minutos y volví a su sexo aunque ella me pedía que ya no lo hiciera, tuvo otro orgasmo impresionante y entonces la deje descansar.

Ese fin de semana, fue el comienzo de una historia que merece ser compartida, con todas las mujeres que sienten como yo. Por lo que más adelante, tendrán noticias mías Agradecería mucho recibir comentarios.

amandaz@mailcity.com

Encuentro inesperado con una amiga

Hola, me llamo Laura y hace años que leo los relatos eróticos de esta sección, y siempre pensé que cosas como esas no ocurrían nunca en la vida real. Después de este verano ya no opino lo mismo ya que a mi me ocurrió algo que siempre había soñado que me pudiera pasar pero que no creía que pasara jamás.

Cuando bajaba por la avenida que lleva a casa me crucé con una mujer alta, muy elegante, que iba paseando despreocupada. Cual no fue mi sorpresa cuando se dirigió a mi

- Hola Laura. Ya no saludas a tus viejas amigas?-. Por un momento me queda dubitativa y le dije - Perdona pero iba distraída y no te reconocí.

En ese instante, me acordé de ella. Era Ana, mi amiga del alma en la escuela primaria, y hacía por lo menos seis años que le había perdido la pista.

–Estás estupenda cariño – le solté de primeras.

– Que estás haciendo por estos barrios.

– Me he trasladado hace un par de meses. Vivo con mi hermano Alberto justo en este edificio.

– No me digas? -,que alegría me das.

–Quieres subir a tomar algo y charlamos.

Evidentemente no podía negarme y pasamos una noche encantadora recordando viejas historias de la escuela . Sobre la una, me marché a dormir y quedamos en vernos ese fin de semana. Ella prepararía la cena y seguiríamos recordando los tiempos de colegialas. Llegó el sábado por la noche y después de pegarme una buena ducha me vestí para la ocasión , compre una botella de un espléndido Rioja, y me dirigí a casa de Ana dispuesta a pasar una tranquila velada nostálgica. Llamé a la puerta y me recibió Anita, espléndida como siempre, ataviada en su albornoz rojo y se disculpó por no estar arreglada todavía.

–Acabo de llegar hace unos minutos y estoy a medio vestirme - No tardo nada, espérame en el sofá -.Abrí la botella de vino y me puse una copa mientras la esperaba sentada. En eso, me pareció oír unos ruidos que provenían del otro lado del piso y pensé que sería su hermano. Me acerqué para saludarle si es que aún lo reconocía, pues la última imagen que tenia de Alberto era la de un mocoso delgaducho y quisquilloso. Ahora debía tener cerca de los 20 años. Cuando me acercaba al lugar de donde venían las voces me puse un poco nerviosa al darme cuenta de que aquello parecían mas jadeos que otra cosa. Sin saber muy bien porqué, me acerqué despacito a una habitación que tenia la puerta cerrada, pero no pude resistirme a mirar por la vieja cerradura oxidada. Me temblaban las piernas de pensar que pudieran descubrirme, y mas cuando alcancé a ver una chica pelirroja desnuda y a cuatro patas encima de la cama mientras ,supuse que era Alberto, la penetraba por detrás entre los jadeos de gusto de ella.

La agarraba del culo con las manos y la follaba como un poseso mientras le decía- Te gusta cariño?- Siii... sigue así un poco más rápido mi amor me das mucho gustito – En aquel momento me quedé mojada como hacía tiempo que no lo hacía. No pude evitar de seguir mirando hasta que la chica se corrió de gusto y él, con ella, y se quedaron los dos recostados el uno junto al otro, hastiados de placer. Yo, casi sin darme cuenta, tenía una mano metida en mis braguitas y estaba a punto de correrme también , cuando oí la voz de Ana que me llamaba, y salté corriendo hacia el salón justo para sentarme en el sofá antes de que entrara ella.

–Te ocurre algo Laura, te veo como acalorada- Nada es que hace calor aquí –Le contesté nerviosa.

- Si, es cierto, este piso es muy caluroso, pondré en marcha el ventilador. Aquella noche no pude pensar en otra cosa que en la escena de Alberto y la chica pelirroja. Después de estar hablando varias horas le dije a Ana que estaba un poco mareada y que pensaba irme a dormir. Ella insistió en que me quedara y que mañana ya iría a mi casa. Como no tenía nada que hacer acepté gustosa y me preparó una cama en la habitación de invitados. No podía sacarme de la cabeza aquel pene dando gusto a la pelirroja y empecé a acariciarme suavemente los pechos. Una de mis manos tenía prisa en satisfacer mis deseos y se dirigió rápida hacia mi entrepierna y mis dedos se introdujeron suaves en el mojado coñito. Me imaginaba en el lugar de la pelirroja sintiendo esa polla follarme por detrás y estaba excitada como no recordaba.

No tardé en correrme procurando ahogar mis gemidos en la almohada. Me dormí exhausta de tantas emociones y cuando me desperté para ir al baño a media noche, me extrañó ver luz en la habitación de Laura. Me acerqué par ver si estaba bien y cuando iba a entrar me pareció que no estaba sola. Como estaba la puerta entreabierta asomé la cabeza con disimulo y cual no fue mi sorpresa al descubrir que Anita, estaba tumbada encima de la pelirroja, comiéndose sus respectivos coñitos en un 69 espectacular que me dejó anonadada. Aquello era demasiado para una misma noche. Necesitas toda una vida para que te ocurra una situación así y en una noche yo había visto, a Ana y Alberto, follar con la misma chica. Me quedé espiándolas procurando que no se dieran cuenta mientras me masturbaba otra vez, loca de excitación.

Ellas gemían las dos y se corrieron casi juntas entre fluidos vaginales en sus bocas que parecían saborear con entusiasmo. Yo me corrí por segunda vez y me volví a mi habitación incrédula de lo que había visto. Como es lógico ya no pude dormir más, pensando en lo sucedido. Al día siguiente no comenté nada de lo ocurrido y después de desayunar con Ana ,Alberto y Carmen que me presentaron como la novia de este, me dirigí hacia mi casa. Durante toda la semana anduve medio despistada en el trabajo. No conseguía sacarme de la cabeza las escenas de sexo vividas en casa de Ana. Pasó otra semana mas cuando un miércoles sonó el teléfono y era Ana que me invitaba a cenar el sábado por la noche. No me lo pensé dos veces y acepté encantada.

Llegué a casa de Ana sobre las siete y media y estuvimos charlando amistosamente durante un buen rato. Alberto y su novia habían ido al cine y no se quedarían a cenar. Durante la cena me preguntó que como iba yo de ligues y le contesté que acababa de romper hace un par de meses con mi novio, pues me había puesto los cuernos, con su secretaria. Ana me confesó que hacía un par de años que no tenía novio, aunque no parecía importarle demasiado. Desde que no tengo novios me lo paso mucho mejor que antes –Dijo picarona -. A que te refieres –añadí -.

- Cojo un poquito de aquí otro poco de allá, ya sabes - . Y tanto que sabía. Todavía tenia en mi retina la imagen del 69 de Ana y Carmen, pero no dije nada.

- Si tu supieras – me soltó de repente. –cuenta , cuenta –insistí impaciente - .

–Hace un par de años, estaba en casa estudiando, cuando me entró una calentura y empecé a desnudarme y a masturbarme como una loca delante del espejo de mi habitación. Estaba a punto de correrme, cuando a través del espejo me pareció reconocer a mi hermanito pequeño espiándome. Estaba aterrorizada y a la vez excitadísima y no hice nada por ocultarme. Al contrario, seguí tocándome hasta que me corrí jadeando de gusto, consciente del espectáculo que le brindaba a Albertito. Luego, me vestí y me acerqué a su habitación, segura de que se la estaría meneando a mi costa. Tenía la puerta cerrada pero a través del ojo de la vieja cerradura pude contemplar un espectáculo de primera. Alberto estaba tumbado en la cama con su polla roja y brillante entre sus manos acariciándola con rapidez mientras gemía de placer. No tardó mucho en escupir un montón de semen que le mancho todo el pecho y barriga. Yo estaba entre elogiada y perpleja de que mi hermanito se corriera pensando en mi.

En los días posteriores me di cuenta de que Alberto me observaba más de lo normal cuando iba y venía por la casa en ropa interior y yo para provocarle cada vez me ponía cosas más atrevidas. Una noche que mis padres habían salido al cine nos quedamos los dos solos a ver la tele. Ponían una peli un poco subidita de tono y pronto me fijé que mi hermano estaba teniendo una erección en toda regla. Le acerqué una coca cola y procuré arrimarme disimuladamente a él, quien no hizo esfuerzo alguno por apartarse, sino todo lo contrario. Yo estaba excitadísima y casi sin saber como, apoyé una mano en su pierna desnuda (llevaba pantalón de deporte). Tenía a poco más de un palmo la polla tiesa de mi hermanito y mis bragas estaban chorreando de excitación y nerviosismo. Notaba que Albertito sudaba y su cuerpo se estremecía pero no dijo nada.

Yo ya no pude aguantarme más y le pregunté –te molesta que ponga mi mano ahí- el se puso como un tomate y confesó que al contrario que era agradable. Al oír esto , dirigí despacito mi mano hacia su entrepierna y noté que cerraba los ojos y se dejaba hacer. Sin más disimulos metí la mano por debajo del pantalón y por primera vez rocé con mis dedos el pene erecto de mi hermano. - Te gusta? – si Anita no la sueltes, porfa. Con la excitación que llevaba encima, le agarre la polla entre mis dedos y empecé a hacerle una paja que no olvidará en su vida. Subía y bajaba mi mano lentamente primero, y con mas fuerza a medida que la sentía temblar de placer. Mi hermano suspiraba de gusto con cada caricia y no tardé mucho en notar como se estremecía desde los testículos y un gran chorro de semen era escupido entre mis manos mientras él se retorcía de gusto.

–Siiiii me voy me voyyyy ahhhhhg que gustoooo... Sin decir una palabra me limpié con unas toallitas de papel y me dirigí a mi habitación para poder digerir todo aquello con calma. Como podrás suponer no pude conciliar el sueño ni de broma. Llevaba ya un par de horas dando tumbos en la cama, cuando me pareció que alguien intentaba entrar en mi habitación. Cerré los ojos y fingí estar dormida mientras se acercaban a mi cama con sigilo pero con la respiración nerviosa. Supuse que sería Albertito que se sentía culpable y vendría a comentar lo sucedido. Pero no dijo nada. Noté como sus manos se acercaban a mi y me desabrocharon con suave disimulo todos los botones hasta que mis pechos quedaron completamente a la vista.

Mi corazón parecía querer salirse de mi cuerpo cuando noté sus dedos acariciar los pezones hinchados que se erguían ante el. Humedeció uno de sus dedos en su boca y rodeó las aureolas hasta que me pareció que ya no eran sus dedos los que me tocaban si no su lengua húmeda que los lamía con unas ganas inusitadas. Despacito fue lamiéndome las dos tetas, el vientre liso , se entretuvo un momento en el ombligo, y se dirigió hacia mi coñito que estaba hinchado y chorreante. De repente, se detuvo cuando pareció darse cuenta de que yo no estaba dormida, pero ya no podía soportarlo mas, y le agarré la cabeza con mis manos y la hundí en mi sexo que temblaba de emoción. Su lengua inexperta se hundió en los labios tiernos y enrojecidos de pasión. Me lamió desde el culo hasta encontrar el clítoris hinchado mientras yo gemía de placer.

–Sii, hermanito cómetelo todo que me das mucho gusto. Si, ahí, ahí, no te muevas que me muero de gustito. No tardé ni dos minutos en correrme como una loca en su boca, mientras le apretaba su cabeza entre mis piernas. El se quedó un ratito lamiéndome los jugos hasta que aflojé la presión de mis manos en su cabeza y pudo soltarse. Sin decir palabra se marchó en silencio y en los próximos días lo noté como ausente, pero no me dijo nada de lo sucedido.

- Joder Anita, no has perdido el tiempo en los últimos años eh?. Todo vino sin buscarlo- me contestó satisfecha- Pero siéntate que todavía no he terminado.

- Vale, vale sigue contando. Habían pasado unas dos semanas y Alberto no abría boca sobre lo ocurrido y yo tampoco me atrevía a comentarle nada, cuando una noche que yo regresé a casa sobre las dos de la madrugada me dirigía al baño antes de acostarme cuando me di cuenta que estaba ocupado. Esperé unos momentos ante la puerta pero quién fuera que estuviese usándolo tardaba mucho así que decidí llamar a la puerta. Cuando fui a golpear con los nudillos la puerta se abrió con solo tocarla y la escena que me encontré era para mojar pan. Alberto estaba completamente desnudo delante del espejo con su polla tiesa entre las manos y se masturbaba fieramente entre jadeos de placer.- Te ayudo hermanito- le dije sin pensármelo -. Él, aturdido se dio media vuelta y se tapó el pene erecto mientras se ponía colorado como un tomate. –No es lo que parece, yo no... – intentó disculparse sin mucha convicción.

– Tranquilo hermanito eso no es nada malo, todos lo hemos hecho- Tu también bueno ya sabes, te masturbas? - Pues claro o es que crees que las chicas no tenemos necesidades? - Quieres verlo?- y sin esperar a que contestara empecé a desnudarme delante de él, y mis manos acariciaron mis pechos blancos amasándolos como si de pan se tratara. Mi hermano no soltaba su polla dura de sus manos , muy al contrario empezó a meneársela excitado. Poco a poco me fui quedando sin ropa y la imagen reflejada en el espejo de mi cuerpo desnudo masturbándome delante de mi hermano del cual a su vez también se reflejaba su culo apretado, me puso a mil por hora. Mis dedos se metieron en mi rajita húmeda i me acariciaron el clítoris hinchado mientras la otra mano se entretenía juguetona en los pezones excitados. Alberto bramaba de gusto al verme de esa guisa y se hacía una paja de campeonato para el disfrute de mis ojos.- Así, así hermanita tócate bien todo el chocho quiero que te corras para que yo pueda verte. –Sii cariño menéate ese pedazo de polla que tienes que me excita tanto -. Después de un buen rato de auto disfrute ya no pude aguantarlo mas y me abalancé sobre Albertito y le agarré el pene entre mis manos y sin pensármelo dos veces lo introduje en mi boca húmeda y comencé a chuparlo con una glotonería desconocida para mi. Mi hermano parecía encantado de mi arrebato y agarrándome la cabeza contra su polla me apretaba para que no la soltara, mientras entre gemidos me suplicaba que se la chupara.- Anita chúpamela toda, cómetela como siempre he soñado. Me da mucho gusto cómeme los huevos y trágate toda la leche siiii ,deja que me corra en tu boca aghh siii, me voy, me corrooooo. Y sujetándome la cabeza me soltó un chorro de semen que casi me ahoga. Yo sin soltarle la polla de mi boca me acaricié el clítoris con más ganas si cabe, hasta que me corrí también entre gemidos de placer.

Se había hecho tarde y a pesar de que Ana y yo misma, nos lo estábamos pasando de rechupete, ella contándome su aventura y yo escuchando atentamente lo dejamos en este punto aunque me confesó que aún había más que contar y que quedaríamos otro día si me apetecía. - Por supuesto- le contesté y me fui a casa con una calentura parecida a la que siento ahora al contaros todo esto. Y al igual que hice ese día me voy directa al baño a hacerme un dedito para saciarme de autosexo y de paso pasar un buen ratito. Un beso a todos y os prometo que continuaré la historia hasta el final.

Confesiones de mi amiga

Me llamo María Nathalia, tengo ahora 21 años, mido 1.70 mts., vivo en Santa Cruz – Bolivia y ocupo mi tiempo entre la universidad y algún trabajito eventual que consigo de vez en cuanto para ayudarme con las mensualidades de la “U”, en cuanto a relaciones amorosas estoy saliendo con un chico un año mayor que yo con el cual nos vemos solo los fines de semana, con él la mayor atracción es física, porque casi no nos contamos nuestras cosas, nos vemos un sábado, salimos a tomar algo, a bailar y terminamos en un motel jodiendo como conejos, eso si, en la cama es un tipazo, sabe como utilizar sus 19 cm. de verga, por eso me encanta salir con él.

Mi vida entre semana es una monotonía, salir a las 08:00 volver a almorzar, salir nuevamente a las 14:30 y regresar como a las 20:00 a encerrarse en mi casa y con el calor que hace en mi pueblo, no se puede llegar un poco más tarde porque se corre el riesgo de ser asaltada. Hace como un mes atrás mi monotonía semanal fue cambiando gradualmente a tal punto que ahora ansío llegar a mi casa más que nunca. Vivo en una zona donde nos conocemos todos los del barrio, ya que es un poco alejada del centro de la ciudad, en la hora que llego a mi casa siempre están los niños del barrio en sus jugarretas nocturnas, juegos que alguna vez yo también jugué, entre esos chicos y chicas está Sarah, tiene 18 añitos, es de tez blanca con el pelo extremadamente negro, como de 1.60 mts. de estatura, vive como a 50 mts. de mi casa, cada vez que llego a mi casa está con el grupo de chicos y chicas del barrio y entra conmigo a mi casa, como no tengo hermanas mujeres, me gustaba que me acompañara, me contaba de su colegio, de sus compañeros, mientras me cambiaba de ropa.

No había reparado en el interés que Sarah tenía por mi cuerpo, casi lo conocía entero pues me desvestía delante de ella hasta que una vez que llegué, subimos a mi habitación y empecé a desvestirme, ese día estaba con una blusa blanca y unos pantalones jeans bien ajustados, le pedí que me ayude a quitármelos y quedé solo con calzones tipo bikini y sostén, la conversación fue mas o menos así:

S- Porque no te has puesto tu hilo dental?

Yo- Porque este calzón hace tiempo que no me lo pongo, porque? Te gustan más los hilos dental? S- Si, te quedan mejor, te ves más sexy.

En ese momento se me prendió el morbo, algo que no me había pasado por la cabeza nunca con Sarita.

Yo- Vos tenés hilo dental.

S- No, mi ropa interior me las compra mi mamá.

Yo- Querés probarte uno de los míos?

S- No se, me da vergüenza.

Yo- No seas tímida, estamos entre amigas, además somos mujeres y vos conoces mi cuerpo muy bien, dale, pruébate unos y enséñame como te quedan.

Accedió a mi petición y se fue desvistiendo de a poco, vestía un topsito pegado al cuerpo dejando su cintura al aire y unos shorts de jeans que se quitó despacio, tenía unos calzoncitos color amarillos con florcitas, mientras se desvestía busque entre mi ropa interior unas tangas bien pequeñitas que ya no utlizaba porque me quedaban muy apretadas y me marcaba mucho la cintura, Sarah seguía de pie vestida con sus calzoncitos amarillos, le pedí que se los quite y se sonrojó un poco, insistí en que no tenga vergüenza, me acerqué a ella por detrás y despacio la agarré por sus caderas, me agaché y bajé sus calzones hasta los tobillos, a 10 cm. de mi cara quedaron sus nalgas blancas como la leche, sus caderas ya estaban formadas dándole las curvas de mujer, le di la vuelta y quedé frente a frente con su conchita, tenía pocos pelos, entre ellos se veía su rajita claramente por la secases de pelos que tenía, me dieron ganas de besarla y chuparla, como yo estaba también en ropa interior noté como mi concha empezaba a mojar mi calzón con lo excitada que me estaba poniendo, le coloqué la tanga despacito hasta llegar a su cintura, era una tanga bien pequeñita como dije antes con solo un hilito por atrás y en la cintura, por delante solo un triángulo que tapaba los pelos, la abrí los cachetes de las nalgas para que el hilo entrara en ellos, aproveché y metí mi mano entre sus piernas para acomodarle mejor la tanga, palpé con mis dedos su rajita y noté que también estaba mojada, acaricié su conchita suavemente un momento, noté que estaba muy nerviosa y para tranquilizarla le dije:

Yo- Que bonita te queda, la queres para vos?

S- No se, si la ve mi mamá me va a preguntar de donde la saqué y no voy a saber que contestar. Yo- Que tal si la escondes y te la pones cada vez que vengas a mi habitación.

S- No, mejor la dejo aquí y me la pongo cuando venga a tu casa.

Su respuesta me sorprendió, indirectamente me proponía desvestirse cada vez que venga a mi casa. Yo- Me encanta tu idea, quiero preguntarte algo.

S- Que cosa?

Yo- Sabes lo que es masturbarse? Ante mi pregunta se coloreó más que un tomate, y no me contestó.

Yo- No tengas miedo en contarme.

S- Si. Yo- De cómo sabes eso? Te has masturbado alguna vez?

S- Una vez encontré a mi hermano en el baño masturbándose ( su hermano tiene 18 años) y él no me vio

Yo – Y que hiciste?

S- Me quedé mirando con la puerta un poco abierta para ver que hacía.

Yo- Que hacía.

S- Se frotaba su.... cosa con una mano hasta que le salió un líquido blanco, eso es semen, verdad?

Yo- Si, y vos que hiciste?

S- La verdad, me impresionó ver lo que se hacía, pensé que le dolía o algo, pero después pude notar que más bien le gustaba, después me fui a mi cuarto.

Yo- Y que más?

S- Me recosté pensando en lo que hacía mi hermano, noté que me había mojado un poco en mi vagina, me toqué pensando que me había orinado o algo así, me quité mi calzón y vi que no eran orines, me toqué mi conejito con los dedos y era un líquido diferente, mientras más me tocaba más me gustaba, me froté con un poco más de fuerza y me vino como unos golpes de corriente en el estomago, ahora se que era un orgasmo.

Yo- Y eso cuando fue?

S- Hace como unos tres meses.

Yo- Después de esa vez te has masturbado otra vez?

S- Si, he intentado espiar a mi hermano pero no lo he vuelto a pillar masturbándose.

Yo- Te gustó ver a tu hermano masturbándose?

S- No se, creo que si, me excitó verlo con su cosa dura en la mano.

Yo- Que tamaño la tiene tu hermano?

S- Grande supongo, nunca he visto a otro chico desnudo. Entonces se me ocurrió algo, como recordarán mi tía me regaló en una oportunidad un consolador, me levanté de la cama y lo traje.

Yo- te voy a mostrar algo. Se lo enseñé y quedó como pasmada.

Yo- Mas o menos es de este tamaño? S- Nooooo, es más pequeño, será como hasta aquí. Calculé que la tenia de unos 16 o 17 cm.

S- Y esto vos lo usas?

Yo- Si, cuando estoy excitada, esto me satisface.

S- y no te duele?

Yo- no, mas bien me da placer, quieres ver como se usa?. Le decía esas cosas, mientras jugaba con el consolador entre mis manos, pasándolo por entre mis pechos.

S- No se, lo vas a usar vos?

Yo- Querés que yo me lo meta?

S- Si. Yo- Bueno, pero antes tenemos que prepararnos.

S- Como asi?

Yo- Tenemos que desvestirnos las dos completamente. Le comencé a sacar su top y sus tetitas quedaron al descubierto, eran dos hermosos pechitos coronados con aureolas rosadas, sin perder tiempo, me acerqué y le di un beso en la boca, despacito entreabrió sus labios y metí un poco mi lengua, mis besos obtuvieron respuesta y la besé mas apasionadamente, su lengua se mezcló con la mía, sin decir nada, bajé hasta sus pechos y empecé a besarlos, sus pezones estaban duros, sus tetas eran aun como un par de naranjas y sus pezones unos botoncitos, con mis besos se endurecieron aun más, poco a poco fui bajando por su vientre hasta que llegué a su conchita, le quité la tanga y acerqué mi boca a su matita de pelos, le abrí las piernas y con mis dedos abrí sus labios vaginales, con mi lengua empecé a jugar con su concha, le metía la lengua en su cavidad y su clítoris, le chupé su concha hasta que tuvo un orgasmo, me desvestí yo también y le pedí que me besara mis pechos, mientras con mis dedos me masturbaba, la coloqué entre mis piernas y le pedí que me besara mi concha, yo ya estaba a punto de correrme, primero me besaba los labios vaginales, le pedí que me metiera la lengua, mientras me cogía con su lengua yo me frotaba el clítoris y chupaba el consolador para ensalibarlo, me corrí en su boca y para no perder el ritmo me metí el consolador despacio.

estaba a punto de tener mi segundo orgasmo, me lo introduje hasta la mitad mientras Sarah me veía, le pedí que lo agarrara con sus manos y que me lo meta ella, me lo fue metiendo hasta que entro todo, la coloqué en un 69 y le dije que me lo meta y saque mientras yo le chupaba la concha, se colocó encima mío y comenzó a hacer lo que yo le dije, estaba loca de placer, yo le chupaba la concha, le metí un dedo hasta que sentí su tela virginal, aparentemente Sarah no se había metido nada en la concha, le metí un segundo dedo pero solo hasta el himen, subí un poquito y empecé a lamerle el culo, parece que le gustó mucho porque dejó de meterme el consolador y solo gemía de placer, le metí un dedo por el culo, noté que no le molestó y le metí un dedo más, con la otra mano agarré su mano y la guíe hasta mi concha para que siga moviendo el consolador, era tanta su excitación que no atinaba a moverlo, solo se agarraba de las sábanas.

Le pedí que cambiáramos de posición, ahora me coloqué yo encima de ella, quería que sienta lo que era tener esa verga de plástico dentro de ella, aunque en cierta forma me daba un poco de miedo, el consolador es grande y grueso, pero mi excitación pudo más, puse mi concha en su cara y ella empezó a lamerla, le dije que me metiera sus dedos y me introdujo dos de una vez, coloqué la verga en la entrada de su concha y la fui metiendo despacio, entró primero la cabeza, ver como sus labios vaginales se estiraban al máximo para permitir la entrada de la pija era súper excitante, presioné un poco más y entro otro tanto, me dijo que le estaba doliendo un poco, no le hice caso y seguí presionando, cuando noté que tocó su himen, lo retiré un poco y le chupé el clítoris, le metía y le sacaba el consolador solo hasta el himen para que se acostumbre a el, cuando ya su conchita estaba bien dilatada, presioné con fuerza hacia adentro y Sarah dijo – haayyyyyy, me duele –ya era tarde la había desvirgado y el consolador entró casi hasta la mitad, un hilito de sangre escurrió de su conchita recién desvirgada manchando las sabanas, no me importó y seguí presionando la verga de goma, metiendo y sacando suavemente, simultaneamente le chupaba el clítoris para que no pierda la excitación por el dolor, empecé a mover más rápidamente el consolador hasta que entró más de la mitad, en cada embestida le metía un poco más, quedé asombrada cuando pude ver que le había entrado casi todo, quedaba afuera solo unos 4 cms., le pregunté si le seguía doliendo y solo hizo un gemido, no se si de dolor o de placer, yo seguí con el mete y saca más rápìdo, su conchita emanaba una enorme cantidad de jugos que hacia más fácil la penetración, cuando le pasó el dolor, empezó nuevamente a chuparme la concha, así estuvimos unos 10 minutos hasta que empezó a correrse de nuevo, al sentir que se corría yo también tuve unos orgasmos fuertísimos, me corrí nuevamente en su boca. Le saqué el consolador y su concha quedó super colorada de tanto meter y sacar. Me recosté a su lado y le dije:

Yo- Te gustó?

S- Si, me encantó, aunque me dolió muchísimo. La besé suavemente en la boca y ella me respondió con mucha ternura.

Yo- Para la próxima ya no te va a doler.

S- Lo vamos a hacer de nuevo?

Yo- Cada vez que tu quieras.

S- Me lo prometes?

Yo- Vos queres hacerlo de nuevo?

S- Si pero no ahora, me duele mi conchita.

Yo- Si mi amor, loa vamos a hacer mañana de nuevo, ok?

S- Bueno. Ahora fue ella la que me beso. Se visitó y se puso la tanguita que le regalé para irse – Te dejo estos – me dijo y me alcanzó sus calzoncitos amarillos.

Yo- Gracias, mañana me los voy a poner.

S- De veras, derrepente no te quedan. Yo- Me quedan.

Al día siguiente, subimos nuevamente a mi habitación y su sorpresa fue que yo tenia puesto sus calzoncitos amarillos. Desde ese día cada vez subimos a mi habitación y cogemos como si fuera el último día, no tengo remordimiento de conciencia al saber que desvirgué a una casi nena de 18 años, tarde o temprano alguien lo iba a hacer, compré un consolador de esos que tienen dos cabezas, una para mi y la otra para Sarita.

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